domingo, 6 de junio de 2010
Poeta del interior profundo del país y una de las voces más grandes de la poesía argentina, Juan Carlos Bustriazo Ortiz ha muerto en esta semana, a los 80 años. Dejemos hablar a su obra, que hará que podamos recordarlo siempre.
Primera palabra
Y aquí estoy yo, penoso, descendiente,
junto a esta luz meralda que se mece,
el juan azul, el carlos marilloso,
espiando aquí, dentrocullá, qué tonto.
Quién me dirá qué-buscas-en-lo-huyente-,
la-cepa-o-la-ya-borra-de-tu-gente?
Aquí estoy yo, racimo alabancioso.
Fantasmas más, fantasmas menos, duermen
Tercera palabra
Dónde errarás, Antonio tan Bustriazo?
Dónde, fatal espectro, Comisario
de Territorios Nacionales? Calmo,
te pienso calmo en tu gran paz, callado,
tu gesto así, de labios apretados.
Y Juan Bautista y su caballodiablo?
Lo buscarás? se buscarán airados?
Dónde errarás, Miguel Antonio? parco
rápido en hablar, tu fuerza eran tus manos.
Tu sombra vi, tu bulto oscuronado
en tu momento de morir Bustriazo,
tu nube ya, tu forma de apagado.
Te dejo aquí, errante y capturado
gema o carbón, o flauta o espantajo.
Decima sexta palabra
Adios, adios. Hasta mañana, lengua
lueguito o no, luegura si me llega,
levántar me, nacerme de la huesa,
la sabanura, almohada, estotra greda
de la que subo taza, vaso o luenga
jarra de Juan. Hasta mañana lengua!
(Ellos ya están cantando: cuchillocóoooooo!...)
Juan Carlos Bustriazo Ortiz, Libro del Ghenpín (Escrito en 1977, publicado en 2004).
jueves, 18 de febrero de 2010
Alejo Carpentier, Fragmento de El reino de este mundo
Vaya este pequeño, pequeñísimo homenaje a la sufrida nación hermana de Haití, primera entre las colonias de América Latina en obtener su independencia y primera población de esclavos en conseguir su libertad. Debió ser el orgullo del continente americano y de la humanidad toda; sin embargo, potencias colonialistas como Estados Unidos y Francia le hicieron pagar caro esas hazañas. Ojalá que la tragedia que está ocurriendo en estos días sirva para que el mundo tome conciencia de todo esto y algo pueda cambiar, aun cuando el país del norte ya esté aprovechando para confundir socorro con invasión.
domingo, 27 de diciembre de 2009
Alberto Gastaldi, La noche en que el sembrador se fue para siempreSi degüellan a un niño
y sus verdugos tiran su cadáver
al lodo
¿te encolerizarías?
¿qué dirías tú?
Soy palestino
me degüellan cada año
cada día
cada hora
ven
observa bien la barbarie
en toda su minuciosidad
son muchos espectáculos
y el menor
es que mi sangre corre... corre
habla
¿por qué te has vuelto insensible?
¿no tienes nada que decir?
LA VERGÜENZA
Al policía que me dijo, cuando me hubo puesto las esposa en las
muñecas: "Ahora puedes escribir poemas"
Me han puesto las esposas
y el sol se acodó en mi frente
antes de declinar por el poniente
El rostro no cambió
los ojos: dos víboras
"salud Salim
¿de nuevo entre nosotros?
¿detestas aún a los judíos?
¿desde cuándo estás aquí?
¿juicio? ¿el caso de Dir Hanna?
la poesía es hija de grandes experiencias
escribe pues poemas para los prisioneros"
Sí
llevaré mis cadenas
haré que los prisioneros oigan los poemas
que clamaba en las plazas y en las calles
las cadenas oprimen mis manos
una vergüenza abraza la conciencia
sí... pero no la mía
abrasa al abyecto poder que te produjo
a ti
verdugo
REFUGIADO
El sol atraviesa las fronteras
sin que los soldados le disparen
el ruiseñor canta mañana y tarde
y duerme en paz
con todos los pájaros de los kibús
un año extraviado
picotea la hierba
en paz
sobre la línea de fuego
sin que los soldados disparen sobre él
y yo
tu hijo exiliado
-Oh tierra de mi patria-
entre mis ojos y tus horizontes
la muralla de las fronteras
LA ALDEA DEGOLLADA
Poema que no se inspiró en Vietnam
Sangre sangre sangre
como si la tierra no pudiera parir hierba
sin que la rieguen con sangre
cuerpo sobre cuerpo... la hecatombe
llama otras hecatombes
y los niños caminan
aterrorizados entre llamas y las columnas de polvo
como si los puñales negros hubieran cercenado
-ante ellos- los pechos de sus madres
los pechos
y ellos murmuran
agua
¿de dónde?
del cielo, oh mis hijos
incluso las palomas huyeron al infierno
incluso las palomas
Salim Jabran, poemas tomados del libro Poesía palestina de combate (Selección de Abdellatif Laâbi, Buenos Aires: Nuestra América, 2003)

domingo, 13 de diciembre de 2009
Thomas Eakins, Bebé jugandoÉl no se adelantó: algunas noches pateaba
desde adentro el vientre de su madre
ensayando los pasos de su condición futura.
Nos educó durante nueve meses
en la escuela del nacimiento
y cuando al fin se abrió en su boca
el grito externo de la vida,
entendimos por qué. Trajo
a este mundo el suyo:
materia que refulge,
alegría de lo diminuto,
un idioma de fulgores impensados.
Algún día tendrá que pagar impuestos,
memorizar largas cifras,
afilarse los dientes.
Mientras tanto corre por la casa,
una luz en movimiento.
Todavía no aprendió a silbar
pero ya es toda la música.
Ajeno a
a tormenta que destroza a martillazos
el cielo esta noche de diciembre,
el hijo duerme recogido en la tibieza.
Llegan desde allí señales
al vacío donde ningún dios se posa
y es herejía la presencia del que asiste
a ese sueño sin censuras:
rastros de una luz intermitente,
oro de la alegría derramado.
José Di Marco, Mundo sublunar (2007)
viernes, 27 de noviembre de 2009

FINIS TERRAE
Este país
frío
te hará pensar
en otro país,
menos frío,
diferente,
y que existe
en el final de la tierra
y del que no te escaparás
aunque estés
en el otro final.
*
Algo más fuerte
que lo que estábamos buscando.
Un barco
que te lleva de regreso.
*
En el final de la tierra,
en el borde último de la tierra,
desde ahí
caerás.
Nunca dejarás de caer.
benditos tus brazos
que me recibirán.
María del Carmen Marengo, El camino de los ángeles (2003)

Natalia Blanch, Acrílico sobre lienzo
sábado, 31 de octubre de 2009
los amigos se quejan
nuevamente
describen el desastre cotidiano
pero
¿no fue siempre así?
me aburro
me harto
su casa es tan pobre
como la mía
tiene una ventana que
da a una plaza sola
de tierra y arbustos
algunas viviendas y
al fondo
en el espejo llano de este mundo
una chica con shorts
va hacia allá
quién sabe dónde
dos caballos vuelven al sur
esos cuerpos que parecen
moverse por primera vez
mucho más lejos que
la distancia entre una boca amarga y el silencio
deben ser
la vida mejor
y después
de mates lavados
cigarrillos fumados al otro
con pudor
subimos a la bici
volvemos rápido
corriendo la noche
rogando ser eternos
frescos
respirar alguna vez
la vida mejor.
Las estrellas de lata
los camiones, se abalanzan
mi hijo sueña que va
en moto
en moto
en moto
y vos querida
con tu pelo negro
y tu enterito de huesos
¿qué pensás?
soportamos juntos
siempre será así
¿no fue siempre así para nosotros?
una vida mejor
una vida mejor
no es necesaria.
Alejandro Schmidt, Esquina del universo (2001)
jueves, 20 de agosto de 2009
José Martí, fragmento inicial de "Nuestra América"
martes, 28 de julio de 2009
Fotografía de R. Walter González Sanso
PORQUE raro metal o piedra rara,
¡ALELUYA, ALELUYA!
¡Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo,
¡Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo,
es una muerte de hormigas
incansables, que pululan
¡oh Dios! sobre tus astillas,
que acaso ta han muerto allá,
siglos de edades arriba,
sin advertirlo nosotros,
migajas, borra, cenizas
de ti, que sigues presente
como una estrella mentida
por su sola luz, por una
luz sin estrella, vacía,
que llega al mundo escondiendo
su catástrofe infinita.
[BAILE]
viernes, 10 de julio de 2009

entretejen resplandores y reflejos
se yergue triunfante el templo de mi infancia.
¿La llave está en la puerta
o soy yo quien la tiene en la mano?
Entro
dejando en la calle al hombre que soy,
al enjoyado por la luz del tiempo
y observo un chico que juega
mientras un espejo me enfrenta
a este presente que fue el futuro de mi pasado.
Miro por sobre el hombro hacia el pupitre
en donde me desvelé por la primera palabra,
luego vinieron otras que se encadenaron
a esta constelación de sortilegios y astucias.
Una torá se desliza a través de mi memoria
y el fuego está encendido:
todo relumbra mientras palpo en los bolsillos
esa llave que quizá dejé en la puerta.
Me alejo de aquel templo de Olivos
pero algo mío se queda recostado en la luz de la galería
pues nada soy sino ese chico que vino a refugiarse
y luego cantará con el sábado
para que el vigía esté en su torre
cuando todo despierte.
Daniel Chirom, Candelabros (1999).
In Memoriam
domingo, 21 de junio de 2009

lunes, 8 de junio de 2009
jueves, 26 de febrero de 2009
Un padre
que te suelta
la mano
un segundo antes
de que mueras.
Si sólo supieras
que no quería dejarte.
Y caminamos solos
por el día y por la noche.
Desde aquel día
caminamos solos.
Y todavía hay quienes ven
las huellas
del que nos llevaría
de la mano.
Y nos convertimos
en niños
que van cantando
con una escudilla.
Nos convertiríamos
en estatuas,
de ésas que se deshacen
con sólo tocarlas.
De pronto
nos dimos cuenta
de que íbamos a ser huérfanos.
El cielo
se nos vendría encima
como castigo.
María del Carmen Marengo, El camino de los ángeles (2003)
jueves, 19 de febrero de 2009
Obras de Cecilia Mandrilesin alas, dolorosos,
los ángeles de todas las edades,
jurando por el juicio sin memoria,
pidiendo en mi limosna que les crea.
Latidos en harapos, razón que sólo es,
traen grandes voces, solares, desquiciadas;
con espuma de huérfanos pronuncian:
"Dios ha muerto, mortales, Dios ha muerto".
Han venido a tocar y está mi puerta,
abierta para todos los secretos,
y allá siguen llorosos, exentos, qué más, desgñitados,
como signos desgarrados de un imperio
que ha dejado de ser lo que es la tierra:
la madre, nuestra madre, la quimera.
Junto a ellos, que no atinan a irse,
está de pie este día, erguido como un amo,
exuberante, de carne cenicienta,
destacada en el gusto de criar las cicatrices:
y ya todos repiten, jadeantes, gemebundos,
que Dios fingió su muerte,
que anda por las calles, que anda como ellos,
resuelto, plañidero, mocoso, ensimismado.
Han venido, se han quedado en el vano,
y se ha quedado con ellos este instante
de súbita orfandad, de estúpida caída.
Oh, que todos se den aquí y no "en la eternidad, errando..."
Dejad que la gracia de la unidad como una savia
alce las ramas divergentes hacia el azul ligero,
aladas en su mismo destino...
Y así que todos aquí, aquí, cumplidos,
no olviden la raíz, una, profundísima,
abriendo todas las manos, oh, sí, todas las manos
sobre los fuegos alegres...
Juan L. Ortiz
martes, 17 de febrero de 2009
Exilio
por los hombres que vienen a poblarla, 130
elefantes emprendieron hoy una larga marcha
de 35 días hacia la nueva ciudad que les fue
asignada.
(AFP. 18/11/82)
No hay sitio para los elefantes.
Ayer los expulsaron de la selva en Sumatra,
mañana alguien les impedirá la entrada al Unión Bar.
Yo integro esa manada hacia Lebong Hitam,
yo sigo a la hembra guía,
cargo con la joroba de todas mis valijas sobre las
cuatro patas del infierno.
Llegarán a destino –dijo un diario en Yakarta.
Los colmillos embisten telarañas de niebla.
Llegarán a destino,
viejas empalizadas que sucumben bajo mareas de carne.
Llegarán -dijo el diario.
Más la estampida cruza por suelos pantanosos
y mi patria –la mía- es sólo esta manada de elefantes
que ha extraviado su rumbo.
de bestias!
Tambores y petardos, acompañan.
Algo de todo el polvo que levantan, es mío.

lunes, 16 de febrero de 2009

Colibrí
Corazón vagabundo del rocío
que va a caerse pero que no cae
sobre la rosa quieta que lo atrae
con el silencio de su señorío.
Gema creciendo en azulado brío
que el aire en lila pálido desvae,
viene viniendo, pero se distrae
y estalla sobre el pecho del estío.
Vibra en capullo su fogosa seda
y vacilante, yéndose se queda
rizando el oro el borde de la rosa.
Y cuando en cielo ha desaparecido
como el aroma seco del olvido
su sombra vuela en una mariposa.
Manuel J. Castilla, Posesión entre pájaros (1966)
Eran pájaros sueltos en el aire.
Un círculo de pájaros que giraba y giraba
sobre su propio vuelo oscuro
entre el cielo y el agua en el crepúsculo.
Caía y no caía sobre el río.
A ratos descendía.
Tocaba con el pecho cada pájaro el agua
y el agua era una espuma levantada,
otro pecho de pájaro deshaciéndose al aire,
un nido de cristal desmoronado,
un capullo partido en gotas claras.
Eran pájaros sueltos en el aire.
Una rueda aleteante y silenciosa
cayéndose y mojándose,
levantándose y yéndose,
volando y regresando.
Tocaba con el pecho cada pájaro el agua.
lunes, 9 de febrero de 2009
Llamo a los Ángeles
Mientras estamos
en este lugar
y esperamos.
Para poder
atravesar su mundo.
Para poder atravesar su mundo
con una flor en la mano.
II
Y si al despertar
te encontraras
con la flor.
Sabrías que has estado allí.
III
La flor del Paraíso
de los sueños.
Que nos conduzcan
de la mano
a través de su mundo
y del nuestro.
IV
Y si el Ángel atravesara el umbral
y vivir la vida
de los humanos.
Llamo a todos los Ángeles.
No nos dejen
caer
en la soledad.
María del Carmen Marengo, El fuego invisible (2001)


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