lunes, 3 de enero de 2011

John Singer Sargent, Carnation, Lily, Lily, Rose






Palabras para el Ángel de Cecilia


Ángel, tú que la guardas, yo te pido
que no la dejes un instante sola.
La vida, bien lo sabes, es a veces
un subterfugio, una expiación, un hábito.
Pero ella es inocente,
su edad se mece todavía
entre las flores del almendro
y los compases mágicos de Mozart.


Yo sé que no soy digno,
que no merezco la infinita gracia
de hablar contigo, Angel,
ni siquiera en la lengua rumorosa del verso,
pero lo hago por ella que es ahora
lo más cierto de mí, lo único noble
que acaso un día me redima y salve.
Ángel, hazla sensible y dulce,
haz que sus actos no traicionen su alma
y gobierne su amor el equilibrio
que sostiene en la noche a las estrellas;
da sentido a su vida, dale fuerzas
para volcarla en los demás; ayúdala
a descifrar el mundo con las armas
de la ternura y el conocimiento.


Ángel, tú que la guardas, yo te pido
lo que no tengo y desearía
poder legarle: un resto de pureza
y de confianza en el milagro.
Porque ella es inocente,
porque ella es tan pequeña que no tiene
sino su propia desnudez, su frágil
modo de estar apenas en la vida.
Yo te lo pido,
no la abandones, Ángel.


Antonio Requeni, El vaso de agua (2005)


2 comentarios:

  1. Hola, precioso blog, íntimas y leales entradas,si te gusta la palabra en el tiempo, la poesía,te invito al mio,será un placer,es,
    http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
    gracias, buen día lluvioso, besos calados...

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